Qué sembrar en agosto y septiembre en Chile: no te apures con la primavera

Huerto de invierno preparado para sembrar en agosto y septiembre en Chile

Qué sembrar en agosto y septiembre en Chile es una de las preguntas más habituales cuando los días comienzan a alargarse. Aparecen las primeras tardes templadas y, después de varios meses de invierno, resulta tentador interpretar cualquier jornada soleada como el comienzo definitivo de la primavera.

Entonces aparecen las semillas, las herramientas y una pregunta inevitable:

¿Ya puedo comenzar a sembrar?

La respuesta corta es sí, pero no todo y no necesariamente al aire libre.

Las plantas no responden al calendario. Su desarrollo depende de factores como la temperatura, la radiación solar, la humedad, las características del suelo y, durante esta época, el riesgo de heladas.

Por eso agosto y septiembre pueden ser meses excelentes para comenzar el huerto en Chile, siempre que distingamos entre sembrar directamente, producir almácigos protegidos y esperar mejores condiciones.

Agosto y septiembre: preparar la primavera antes de que llegue

El final del invierno es una etapa de transición.

Mientras algunas especies toleran temperaturas relativamente bajas, otras necesitan condiciones más cálidas para germinar y desarrollarse correctamente.

Por eso, antes de preguntarnos qué sembrar, conviene formular una pregunta más importante:

¿Dónde debemos sembrarlo?

No es lo mismo colocar una semilla directamente en el huerto que iniciar una planta dentro de un almácigo protegido.

Esa diferencia puede determinar buena parte del éxito de la temporada.


1. ¿Qué se puede sembrar directamente?

La siembra directa consiste en colocar la semilla en el lugar donde la planta continuará desarrollándose.

Según las condiciones climáticas locales y las características de cada especie, durante la transición entre invierno y primavera pueden considerarse cultivos como:

  • zanahorias;
  • rábanos;
  • remolachas;
  • espinacas;
  • cebollas;
  • algunas lechugas;
  • habas;
  • arvejas.

Sin embargo, una lista de especies nunca debe sustituir la observación del entorno.

Una semilla necesita algo más que agua

Para germinar, una semilla necesita determinadas condiciones de humedad, oxígeno y temperatura.

Un suelo excesivamente húmedo y frío puede dificultar la germinación y favorecer el deterioro de las semillas.

La profundidad también importa.

Enterrar una semilla demasiado profundamente puede dificultar que la plántula alcance la superficie antes de consumir sus reservas.

Más profundidad no significa necesariamente mayor protección.

Qué sembrar en agosto y septiembre en Chile
Profundidad de siembra. Una semilla enterrada en exceso debe consumir más reservas antes de que la plántula alcance la superficie.

2. Tomates, ajíes, pimientos y berenjenas: comenzar no significa trasplantar

Los primeros días templados suelen despertar el entusiasmo por los cultivos de verano.

Tomates, ajíes, pimientos y berenjenas pueden comenzar su desarrollo antes de que existan condiciones adecuadas para mantenerlos permanentemente en el exterior.

Aquí aparece una herramienta fundamental:

el almácigo protegido.

Un almácigo permite iniciar las plantas en un ambiente donde resulta más sencillo controlar la temperatura, humedad, sustrato y exposición ambiental.

En otras palabras, podemos comenzar la temporada sin obligar a una pequeña planta de tomate a enfrentarse prematuramente al frío del exterior.

Almácigo protegido de tomates, ajíes, pimientos y berenjenas
Almácigo protegido. Tomates, ajíes, pimientos y berenjenas pueden iniciar su desarrollo bajo condiciones controladas antes de que el exterior sea adecuado para el trasplante.

3. Qué sembrar en agosto y septiembre en Chile

Un almácigo o semillero es un espacio destinado a la germinación y desarrollo inicial de las plantas antes de su establecimiento definitivo.
Al decidir qué sembrar en agosto y septiembre en Chile, el almácigo permite adelantar cultivos sensibles al frío y mantenerlos protegidos mientras las condiciones exteriores todavía son inestables.

Su principal ventaja es el control.

Durante las primeras etapas podemos manejar con mayor precisión:

  • humedad;
  • temperatura;
  • sustrato;
  • protección frente al clima;
  • densidad de plantas;
  • exposición a la luz.

Además, permite producir numerosas plantas en una superficie relativamente pequeña.

RECURSO VISUAL 2: comparación entre siembra directa y producción mediante almácigo.


4. El exceso de cuidado también puede convertirse en un problema

Una bandeja de almácigos parece seca en la superficie.

La regamos.

Horas después vuelve a parecernos seca.

Volvemos a regarla.

La intención es excelente. El resultado puede no serlo.

Las raíces necesitan agua, pero también necesitan oxígeno.

Un medio constantemente saturado, con poca aireación y alta humedad, puede favorecer problemas durante la germinación y el desarrollo de las plántulas.

Entre ellos se encuentra el denominado damping-off o caída de almácigos, término que agrupa enfermedades capaces de afectar tejidos jóvenes y provocar el colapso de las plántulas.

El objetivo, por tanto, no es mantener el sustrato empapado.

Es mantener una humedad adecuada sin eliminar el aire disponible para las raíces.


5. No todas las semillas se entierran de la misma manera

Uno de los errores más sencillos de cometer consiste en sembrar todas las especies siguiendo exactamente el mismo procedimiento.

Las semillas presentan diferencias de tamaño, reservas y requerimientos de germinación.

Algunas especies se siembran a cierta profundidad, mientras que semillas muy pequeñas pueden necesitar una cobertura mínima. La respuesta a la luz durante la germinación también puede variar entre especies.

Por ello, una regla aparentemente sencilla resulta extraordinariamente útil:

antes de sembrar, hay que conocer la especie.

No existe una profundidad universal válida para todas las semillas.


6. La primavera comienza en el suelo

Es fácil concentrar toda la atención en las plantas y olvidar el lugar donde crecerán.

El final del invierno es un buen momento para revisar:

estructura del suelo · drenaje · materia orgánica · compactación · sistema de riego · malezas · exposición solar.

Cuando corresponde, el compost maduro puede utilizarse para incorporar materia orgánica y mejorar determinadas propiedades del suelo.

En cultivos en recipientes también conviene comprobar que los orificios de drenaje funcionen correctamente y evaluar el estado físico del sustrato.

RECURSO VISUAL 3: preparación de una cama de cultivo antes de las siembras de primavera.

Preparar primero y plantar después suele ser mucho más sencillo que intentar corregir un problema cuando el espacio ya está lleno de cultivos.


7. Una planta criada bajo protección necesita adaptarse al exterior

Supongamos que las semillas germinaron correctamente.

Las plántulas crecieron y parecen listas para abandonar el almácigo.

Existe todavía un paso importante: la aclimatación.

Una planta desarrollada bajo condiciones protegidas puede experimentar un cambio considerable cuando comienza a recibir directamente mayor radiación, viento, oscilaciones térmicas y diferentes niveles de humedad.

Por ello, la exposición al exterior debe realizarse progresivamente antes del trasplante definitivo.

Este proceso suele denominarse endurecimiento o aclimatación de las plántulas.

La idea es sencilla:

no pasar de un ambiente protegido al exterior de forma abrupta.

Aclimatación de plantines antes del trasplante al exterior
Aclimatación antes del trasplante. La exposición gradual al sol, al viento y a las variaciones de temperatura permite que los plantines se adapten a las condiciones exteriores antes de su establecimiento definitivo.

8. Chile no tiene una sola primavera

Diferencias climáticas del norte, centro y sur de Chile para la siembra de primavera
Chile no tiene una sola primavera. Las condiciones de siembra cambian considerablemente entre las zonas áridas del norte, el clima mediterráneo de Chile central y los ambientes fríos y húmedos del sur.

Este es probablemente el punto más importante de toda la guía.

Una fecha escrita en un calendario agrícola no puede representar por sí sola las condiciones de todo Chile.

La realidad climática de La Serena, Santiago, Temuco, Valdivia o Coyhaique es considerablemente diferente.

Incluso dentro de una misma ciudad existen microclimas.

Un patio protegido por construcciones no se comporta igual que un terreno abierto. Una terraza expuesta al viento tampoco se comporta igual que un invernadero.

Y en el Hemisferio Sur hay que recordar una diferencia fundamental:

una orientación norte generalmente recibe mayor radiación solar que una orientación sur.

Por eso los calendarios de siembra deben utilizarse como una orientación, no como una orden.

Antes de trasladar cultivos sensibles al exterior conviene considerar las temperaturas locales y el riesgo de heladas.


Entonces, ¿qué conviene hacer durante agosto y septiembre?

Podemos simplificar la estrategia en tres grupos:

Preparar y comenzarMantener protegidoEsperar y observar
Preparar suelo y camasTomatesTrasplantes sensibles si existe riesgo de frío
Revisar el sistema de riegoAjíes y pimientosPlantas que todavía no han sido aclimatadas
Revisar macetas y sustratosBerenjenasCultivos de estación cálida sin condiciones adecuadas
Incorporar compost cuando correspondaAlmácigos delicadosDecisiones basadas exclusivamente en una fecha
Evaluar cultivos resistentesOtros cultivos sensibles al frío

La especie, la ubicación y las condiciones ambientales siempre deben considerarse juntas.


Cuatro preguntas antes de sembrar

Antes de abrir el paquete de semillas, conviene responder:

1. ¿Qué especie voy a cultivar?

2. ¿Qué condiciones necesita para germinar?

3. ¿Conviene sembrarla directamente o comenzar mediante almácigo?

4. ¿Qué está ocurriendo realmente con el clima de mi zona?

La última pregunta puede evitar muchos problemas.

La primavera botánica no comienza simplemente porque el calendario cambia de mes.

Comienza cuando las condiciones permiten que las plantas respondan.


¿Y qué ocurre con la Luna?

Aquí aparece una pregunta mucho más antigua.

Durante generaciones se han utilizado las fases lunares como referencia para decidir cuándo sembrar, podar o cosechar.

¿Existe realmente un efecto sobre las plantas? ¿Qué parte pertenece a la tradición agrícola y qué parte puede explicarse mediante evidencia científica?

Lo investigaremos por separado.

Próximo artículo: ¿Influye realmente la Luna en el crecimiento de las plantas?

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